Solo se entra en bus.
El acceso al interior del parque está protegido. Catorce kilómetros de carretera serpentean entre cráteres, lenguas de lava y silencio absoluto. La narración en cinco idiomas. Reserva con antelación → El aforo es limitado.
Conocido también como Parque de las Montañas del Fuego, es uno de los parques nacionales más visitados de España — más de 1,5 millones de visitantes al año. Cincuenta y un kilómetros cuadrados de paisaje volcánico al suroeste de Lanzarote, creados entre 1730 y 1736 durante seis años de erupciones ininterrumpidas. Treinta cráteres, ríos de lava petrificada, suelo que a trece metros alcanza los 600 °C. Una de las pocas zonas del planeta donde se ve el interior de la Tierra desde fuera.
Cráteres rojos, vista aérea
Carretera de lava al amanecer
Demostración geotérmica del Diablo
El paisaje desde el aireEl acceso al interior del parque está protegido. Catorce kilómetros de carretera serpentean entre cráteres, lenguas de lava y silencio absoluto. La narración en cinco idiomas. Reserva con antelación → El aforo es limitado.
El guía vierte agua en un agujero. A los pocos segundos sale una columna de vapor a presión. En otra demostración, paja seca al aire arde sola sin acercar fuego. Aquí, el calor del subsuelo no es pasado.
Restaurante diseñado por César Manrique sobre la chimenea de un cráter. La parrilla se calienta con calor geotérmico — sin gas, sin electricidad. Cordero, pollo, hortalizas asadas con el fuego original de la Tierra. Pocas mesas en el mundo igual.
A la entrada del parque, una caravana de dromedarios sigue subiendo la Montaña de los Camellos como en el siglo XIX. Quince minutos sobre el animal, recuerdos para siempre. Funciona desde 1854.
Municipio de Timanfaya. Cielos limpios y baja humedad — el subsuelo geotérmico no se nota arriba, pero el suelo desnudo amplifica el contraste térmico día/noche.
A treinta y cinco minutos de Tinaguache. Mejor por la mañana temprano — la luz roza la lava y la convierte en oro.