
Playa de Las Cucharas
270 metros de arena dorada protegida por un dique. Sin oleaje, perfecta con niños. Windsurf en el extremo este — los alisios soplan constantes desde el oeste.
El primer núcleo residencial planificado de Lanzarote — promovido en 1971 con la mirada de César Manrique como consultor urbanístico. Casas blancas de máximo dos plantas, vegetación canaria, paseo marítimo de cuatro kilómetros que conecta cinco playas. Tinaguache está a cinco minutos andando de Las Cucharas.
Costa Teguise · paseo y playa Las Cucharas

270 metros de arena dorada protegida por un dique. Sin oleaje, perfecta con niños. Windsurf en el extremo este — los alisios soplan constantes desde el oeste.

Cala pequeña de agua transparente. El mejor punto de Costa Teguise para snorkel: rocas a los lados que crean fondos llenos de vida.

La más local. Arena gruesa, palmera, oleaje suave. Restaurante de pescado al pie del paseo. Aquí se quedan los del lugar.

Entre playa y playa, el paseo cruza tramos de roca volcánica negra. Piscinas naturales que cubren con la marea. Solo verán los que paseen.

En 1976, César Manrique trazó el corazón social de Costa Teguise: una plaza redonda de adoquín volcánico, casas blancas curvas, palmeras al centro. Restaurantes, terrazas, mercadillo los viernes, conciertos al aire libre los sábados. Sin tráfico — todo a pie.
Costa Teguise concentra una oferta gastronómica enorme — cocina canaria, italiana, asiática, británica, tex-mex, vegana. Pubs irlandeses con cerveza al grifo, terrazas frente al mar, restaurantes de pescado en el puerto deportivo. Todo a pie, todo en cinco minutos desde Tinaguache. Sin coger el coche para cenar.


Costa Teguise concentra los cuatro grandes de Lanzarote: Hiperdino (canario, todo lo local), Mercadona (la cesta más amplia), Lidl (precio bajo, calidad alemana), Spar (24h, lo de última hora). Todos a menos de diez minutos en coche desde Tinaguache. Cocinar bien sin renunciar a nada.
Cocina canaria, italiana, asiática, británica. Pubs irlandeses sin saturar el paseo. Terrazas con luz cálida hasta las once. La fiesta dura, pero no grita — Costa Teguise se diseñó así, y se ha conservado así.

21 °C de media anual. Sol todo el año. Lluvia, casi nunca.
Diez minutos en coche del aeropuerto. Veinte de Arrecife. Pero la sensación es de pueblo grande con su propio ritmo: el del paseo al amanecer y de la cerveza al atardecer.
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